Causas
Envejecimiento, predisposición genética, enfermedades previas, hipertensión, infecciones, tóxicos. En gatos es muy frecuente a partir de los 7-10 años.
Diagnóstico
Analítica de sangre (urea, creatinina, SDMA — este último detecta la enfermedad antes) y de orina. La detección precoz cambia mucho el pronóstico.
Tratamiento
No tiene cura, pero el tratamiento la frena: dieta renal específica, control de la hidratación, fármacos para la presión y el fósforo, fluidoterapia. Con buen manejo, muchos animales viven años con calidad.
Prevención
Revisiones y analíticas anuales a partir de los 7 años (clave para detección precoz), agua siempre disponible, evitar tóxicos renales.

